• Tratamiento para el colesterol

    Tratamiento para el colesterol. El tratamiento para bajar el exceso de colesterol malo o ldl en la sangre se caracteriza por seguir una dieta saludable y por evitar los malos hábitos, como son el consumo de alcohol, tabaco y sedentarismo. En ocasiones también se debe recurrir a la medicación farmacológica, tratamiento que será recetado por el médico.

    La dieta para reducir el colesterol debe ser baja en grasas saturadas, disminuyendo tanto el consumo de grasas de origen animal como vegetal y optando, en todo caso, por las grasas vegetales monoinsaturadas.

    El deporte no sólo es saludable para bajar el exceso de colesterol en la sangre, sino que es perfecto para mantener una vida saludable en todos los aspectos, pudiendo mejorar cualquier enfermedad. En el caso del colesterol malo o ldl, el deporte puede ayudar a reducir el exceso de colesterol.

    El ejercicio físico ayuda a mejorar la tolerancia a los hidratos de carbono, pues permite regular nuestros niveles de glucosa. Es bueno para regular los lípidos o grasas, ya que consigue aumentar el colesterol bueno o hdl actuando positivamente sobre los triglicéridos. El deporte también es bueno para regular la presión arterial, para disminuir la obesidad y para eliminar el estrés.

    Por lo tanto, para controlar el exceso de colesterol malo el tratamiento que se debe perseguir es seguir una dieta equilibrada que, combinada con el deporte y con hábitos saludables como no fumar o beber alcohol, puede ofrecernos una calidad de vida similar a la que tendríamos sin tener colesterol malo. 

    Ampliar la noticia

    Dieta para el colesterol

    Dieta para el colesterol. La mejor dieta para combatir el colesterol es aquella que evita las grasas saturadas y los ácidos grasos trans, optando por las grasas insaturadas, ya sean monoinsaturadas o poliinsaturadas.

     Los productos que nos pueden faltar en la dieta para el colesterol son:

    ·         Leche y productos lácteos desnatados.

    ·         Queso bajo en grasas.

    ·         Carnes rojas: no se debe consumir más de 2 ó 3 porciones a la semana.

    ·         Carne de aves: se deben consumir sin piel y se debe eliminar todas las partes de grasa visibles.

    ·         Pescado: es muy bueno para el colesterol pues contiene Omega 3, que ayuda a prevenir los bloqueos de las arterias. Es recomendable comer 4 veces a la semana pescado.

    ·         Granos: son aconsejables porque son bajos en grasas, lo único que se debe tener presente es que su preparación también tiene que ser baja en grasa. Para ello hay que evitar freír y usar poca cantidad de aceites.

    ·         Vegetales y frutas: no tienen prácticamente grasas por lo que son muy buenos para combatir el colesterol, pero siempre que sean cocinados sin grasas o salsas.

    Todos los alimentos de la dieta deben estar asados, horneados o hervidos, evitando los fritos. Además, siempre que vaya al supermercado lo mejor es que realice una lectura de las etiquetas de los productos para comprobar los niveles de grasas y calorías que contienen, así su dieta para combatir el colesterol será equilibrada y saludable.

    Ampliar la noticia

    Grasas y colesterol

    Grasas y colesterol. Aunque la grasa en pequeñas proporciones es necesaria para nuestro organismo ya que ayuda a transportar algunas vitaminas, la abundancia de grasa se convierte en un problema de salud grave. Por ello, la dieta más recomendable para bajar el exceso de colesterol malo o ldl y poder regular el colesterol bueno o hdl es aquella que evita las grasas saturadas y las grasas trans. Mucha grasa añade calorías al cuerpo y un exceso de calorías supone un aumento de peso. Con el tiempo un exceso de grasa puede dar lugar a la aparición del colesterol.

    La grasa está presente en diversos alimentos, en algunos la grasa forma parte del propio alimento y en otros es añadida en su preparación. La grasa puede estar en los alimentos en una proporción media o pequeña y en otros bastante alta, como por ejemplo en la mantequilla o margarina. En algunos alimentos la grasa es visible, como por ejemplo en la carne, mientras que en otros está oculta.

    Podemos hablar de tipos de grasa: la grasa de origen animal y la grasa de origen vegetal.  Aunque los niveles de ambas grasas se deben mantener bajos, la grasa animal es la que más se debe controlar pues es la que aumenta de forma más notable los niveles de colesterol.

    Entre las grasas de origen vegetal destacan los aceites, como el de oliva, maíz, girasol, etc. También la mayonesa o los aderezos para ensaladas. Las grasas de origen animal son la manteca, la grasa de la carne, la piel de pollo, etc.

    Las grasas saturadas aumentan los niveles de colesterol. La grasa saturada normalmente es sólida a temperatura ambiente, como la mantequilla, la grasa de animales, la grasa de la leche o de los productos lácteos.

    Las grasas insaturadas, usualmente son líquidas a temperatura ambiente, ayudan a disminuir el colesterol, tanto el bueno como el malo, por ejemplo con el aceite de maíz o de oliva. Las grasas insaturadas pueden ser monoinsaturadas, que reducen los niveles de colesterol malo o ldl, y las grasas poliinsaturadas,  que pueden ser desde los ácidos grasos de Omega 3 hasta los ácidos grasos de Omega 6.

    Los ácidos grasos trans son aquellos que están presentes en la margarina o manteca. Aparecen en el proceso de preparación, cuando se quiere convertir un aceite en margarina o manteca. También están presenten en la manteca vegetal, en algunas margarinas, en galletas de soda o en algunos dulces. Son mucho más perjudiciales para la salud que las grasas saturadas, pues aumentan los niveles de colesterol malo o ldl y de los triglicéridos. También pueden hacer desaparecer los niveles de colesterol bueno o hdl.

    Ampliar la noticia
    1